
Benedicto era romano, hijo de Juan, formado desde niño en la escuela de canto papal, donde destacó por su conocimiento de la Escritura y por su canto. Como sacerdote fue conocido por su humildad, su amor a los pobres y su generosidad.
Obtuvo del emperador Constantino IV un decreto que acortó las largas esperas entre un papa y otro, poniendo fin o aliviando la necesidad de la confirmación imperial. Trabajó para que el Tercer Concilio de Constantinopla fuera aceptado en España, apoyó a San Wilfrido de York y restauró muchas iglesias de Roma.
La Iglesia lo honra como Santo. Leer su página en el diccionario de los santos.