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El Rosario en latín y en español

Esta página explica cómo rezar el santo Rosario, cuenta a cuenta, con todas las oraciones en latín y en español, una al lado de la otra. Da los quince misterios tradicionales con los días en que se han rezado desde hace mucho, y los cinco misterios luminosos que el papa san Juan Pablo II propuso en 2002, con los días que él sugirió para ellos.

Qué es el Rosario

El Rosario es una oración que se dice en voz alta mientras la mente se detiene en hechos de la vida de Nuestro Señor y de Nuestra Señora, llamados misterios. El papa san Pío V, en su bula Consueverunt Romani Pontifices del 17 de septiembre de 1569, lo describió como el avemaría rezada 150 veces, según el número de los Salmos, con el padrenuestro en cada decena y meditaciones sobre toda la vida de Cristo entre ellas.

El Rosario completo tiene quince decenas. Una decena es un padrenuestro, diez avemarías y un gloria, rezados mientras se medita un misterio. Un rosario corriente tiene cinco decenas, la tercera parte del total, y la mayoría de la gente reza una serie de cinco misterios al día.

Cómo rezarlo, paso a paso

  1. En el crucifijo: haga la señal de la cruz y rece el Credo de los Apóstoles.
  2. En la primera cuenta grande: rece el padrenuestro.
  3. En las tres cuentas pequeñas: rece un avemaría en cada una.
  4. Antes de la siguiente cuenta grande: rece el gloria.
  5. En la cuenta grande: anuncie el primer misterio del día (por ejemplo, «Primer misterio gozoso: la encarnación del Hijo de Dios») y rece el padrenuestro.
  6. En las diez cuentas pequeñas que siguen: rece diez avemarías, una en cada cuenta, con el misterio presente en la mente.
  7. Al final de las diez: rece el gloria. Muchos añaden aquí también el Oh Jesús mío.
  8. Repita los pasos 5 a 7 con el segundo, el tercero, el cuarto y el quinto misterio. Al volver al centro del rosario, habrá terminado cinco decenas.
  9. Para terminar: rece la Salve, con su verso y su respuesta, y la oración final. Acabe con la señal de la cruz.

Este orden, cuenta a cuenta, sigue el Catecismo de Baltimore de 1885. El papa san Juan Pablo II señala que la breve oración que se dice después del gloria varía según las costumbres (Rosarium Virginis Mariae, 35), y que el Rosario puede terminar con la Salve o con las letanías lauretanas (37). Los dominicos, que desde antiguo tienen a su cargo el Rosario, lo empiezan tradicionalmente de otra manera: en lugar del Credo y de las cuatro primeras cuentas, comienzan con la primera parte del avemaría y con los versos con que se abre el Oficio divino («Oh Señor, tú abrirás mis labios...», Sal 50,17).

Qué misterios cada día

Hoy se usan dos costumbres. Ninguna de las dos es ley de la Iglesia. Cada una es una costumbre, y cualquiera puede rezar otra serie según una fiesta o una necesidad.

La costumbre tradicional: quince misterios

Quienes guardan la práctica tradicional, entre ellos muchos que asisten a la misa tradicional en latín, rezan solo los quince misterios antiguos, en estos días:

Es la costumbre que da el Catecismo de Baltimore (1885) y un folleto dominico sobre el Rosario aprobado en San Francisco en 1915. El papa san Juan Pablo II describe esta misma distribución de la semana como la práctica vigente antes de 2002.

Desde 2002: veinte misterios

En su carta apostólica Rosarium Virginis Mariae del 16 de octubre de 2002, el papa san Juan Pablo II propuso cinco misterios nuevos de la vida pública de Nuestro Señor, los misterios luminosos o «misterios de luz». Dejó su uso «a la libre consideración de los individuos y de la comunidad» (19). Para hacerles sitio, sugirió pasar el segundo día de los gozosos al sábado, día dedicado desde antiguo a Nuestra Señora, con lo que queda libre el jueves (38):

Añadió que esta indicación no pretende limitar la conveniente libertad de la meditación personal y comunitaria.

Los misterios

Los nombres latinos y españoles son los que da la Santa Sede en el Compendio del Catecismo (2005). Después de cada misterio se indica dónde leerlo.

Los misterios gozosos (Mystéria gaudiósa)

1. Annuntiátio1. La encarnación del Hijo de Dios (Lc 1,26-38)
2. Visitátio2. La visitación de Nuestra Señora a su prima santa Isabel (Lc 1,39-56)
3. Natívitas3. El nacimiento del Hijo de Dios (Lc 2,1-20)
4. Præsentátio4. La presentación de Jesús en el templo (Lc 2,22-38)
5. Invéntio in Templo5. El Niño Jesús perdido y hallado en el templo (Lc 2,41-52)

Los misterios dolorosos (Mystéria dolorósa)

1. Agonía in Horto1. La oración de Jesús en el huerto (Mt 26,36-46)
2. Flagellátio2. La flagelación del Señor (Jn 19,1)
3. Coronátio Spinis3. La coronación de espinas (Mt 27,27-31)
4. Baiulátio Crucis4. Jesús con la cruz a cuestas camino del Calvario (Jn 19,16-17)
5. Crucifíxio et Mors5. La crucifixión y muerte de Nuestro Señor (Lc 23,33-46)

Los misterios gloriosos (Mystéria gloriósa)

1. Resurréctio1. La resurrección del Hijo de Dios (Mt 28,1-10)
2. Ascénsio2. La ascensión del Señor a los cielos (Hch 1,6-11)
3. Descénsus Spíritus Sancti3. La venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles (Hch 2,1-4)
4. Assúmptio4. La asunción de Nuestra Señora a los cielos (dogma definido por el papa Pío XII en 1950)
5. Coronátio in Cælo5. La coronación de la Santísima Virgen como Reina de cielos y tierra (Ap 12,1)

Los misterios luminosos (Mystéria luminósa)

Añadidos en 2002 y opcionales. Quienes guardan la práctica tradicional no los rezan.

1. Baptísma apud Iordánem1. El bautismo de Jesús en el Jordán (Mt 3,13-17)
2. Autorevelátio apud Cananénse matrimónium2. La autorrevelación de Jesús en las bodas de Caná (Jn 2,1-12)
3. Regni Dei proclamátio coniúncta cum invitaménto ad conversiónem3. El anuncio del Reino de Dios invitando a la conversión (Mc 1,14-15)
4. Transfigurátio4. La transfiguración (Lc 9,28-36)
5. Eucharístiæ Institútio5. La institución de la Eucaristía (Lc 22,14-20)

Las oraciones

El latín es el texto que da la Santa Sede en el Compendio del Catecismo. El español es el texto de la misma Santa Sede en la edición española del Compendio (apéndice «Oraciones comunes»), salvo la oración de Fátima, como se indica más abajo.

La señal de la cruz

Se toca la frente, luego el pecho, luego el hombro izquierdo y el derecho.

In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

El Credo de los Apóstoles

Credo in Deum Patrem omnipoténtem, Creatórem cæli et terræ;Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra.
et in Iesum Christum, Fílium eius únicum, Dóminum nostrum;Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor,
qui concéptus est de Spíritu Sancto, natus ex María Vírgine,que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen,
passus sub Póntio Piláto, crucifíxus, mórtuus, et sepúltus;padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado,
descéndit ad ínferos; tértia die resurréxit a mórtuis;descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos,
ascéndit ad cælos, sedet ad déxteram Dei Patris omnipoténtis;subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso.
inde ventúrus est iudicáre vivos et mórtuos.Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Credo in Spíritum Sanctum, sanctam Ecclésiam cathólicam, sanctórum communiónem,Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos,
remissiónem peccatórum, carnis resurrectiónem, vitam ætérnam. Amen.el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

El padrenuestro

Pater noster, qui es in cælis, sanctificétur nomen tuum;Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre;
advéniat regnum tuum; fiat volúntas tua, sicut in cælo, et in terra.venga a nosotros tu Reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Panem nostrum cotidiánum da nobis hódie;Danos hoy nuestro pan de cada día;
et dimítte nobis débita nostra, sicut et nos dimíttimus debitóribus nostris;perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;
et ne nos indúcas in tentatiónem; sed líbera nos a malo. Amen.no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

El avemaría

Ave, María, grátia plena, Dóminus tecum;Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo.
benedícta tu in muliéribus, et benedíctus fructus ventris tui, Iesus.Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Sancta María, Mater Dei, ora pro nobis peccatóribus,Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores,
nunc et in hora mortis nostræ. Amen.ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

El gloria

Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum. Amen.Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Oh Jesús mío (la oración de Fátima)

Nuestra Señora pidió a los tres pastorcitos de Fátima que la dijeran después de cada decena, en su aparición del 13 de julio de 1917. Es un añadido posterior y opcional al Rosario, hoy muy extendido. Fue dada en portugués; no hay un texto latino oficial, y el latín de abajo es uno de los varios que se usan. El español es el que publica el propio Santuario de Fátima.

O Iesu mi, dimítte nobis peccáta nostra,¡Oh Jesús mío, perdónanos,
salva nos ab igne inférni;líbranos del fuego del infierno,
omnes perduc in cælum ánimas, præsértim tua misericórdia máxime indigéntes.lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas!

La Salve

Salve, Regína, Mater misericórdiæ, vita, dulcédo et spes nostra, salve.Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve.
Ad te clamámus, éxsules fílii Evæ.A ti llamamos los desterrados hijos de Eva;
Ad te suspirámus, geméntes et flentes in hac lacrimárum valle.a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
Eia ergo, advocáta nostra, illos tuos misericórdes óculos ad nos convérte.Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos;
Et Iesum, benedíctum fructum ventris tui, nobis post hoc exsílium osténde.y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre.
O clemens, O pia, O dulcis Virgo María.¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María!
V. Ora pro nobis, sancta Dei Génetrix.V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
R. Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

La oración final

Es la colecta (la oración del comienzo de la misa) de la fiesta de Nuestra Señora del Rosario, el 7 de octubre, en el misal de 1962.

Orémus.Oremos.
Deus, cuius Unigénitus per vitam, mortem et resurrectiónem suam nobis salútis ætérnæ prǽmia comparávit,Oh Dios, cuyo Hijo, por medio de su vida, muerte y resurrección, nos otorgó los premios de la vida eterna,
concéde, quǽsumus, ut hæc mystéria sacratíssimo beátæ Maríæ Vírginis Rosário recoléntes,te rogamos que, venerando humildemente los misterios del Rosario de la Santísima Virgen María,
et imitémur quod cóntinent, et quod promíttunt assequámur.imitemos lo que contienen y consigamos lo que nos prometen.
Per eúndem Christum Dóminum nostrum. Amen.Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Acabe con la señal de la cruz.

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