
Alessandro Farnese procedía de una antigua familia noble romana y se educó en Roma y en la casa de Lorenzo el Magnífico en Florencia, donde se hizo amigo del futuro León X. Creado cardenal por Alejandro VI en 1493, pasó más de cuarenta años en el Colegio y, como muchos de su tiempo, vivió mundanamente en sus primeros años, antes de volverse a una vida de piedad y celo una vez ordenado sacerdote. Fue elegido casi por aclamación en octubre de 1534, el primer papa nacido en Roma desde Martín V. Murió en Roma en noviembre de 1549 y está sepultado en San Pedro bajo un sepulcro diseñado por Miguel Ángel.
Abrió el Concilio de Trento en 1545 y comenzó a reformar la corte papal, nombrando cardenales a reformadores capaces como Reginald Pole y Gian Pietro Carafa. Aprobó o favoreció las nuevas órdenes religiosas de su tiempo, entre ellas los jesuitas, los capuchinos, los teatinos, los barnabitas y las ursulinas, y se le cuenta entre los papas que cambiaron el rumbo de la renovación católica. También fue criticado por favorecer a su propia familia, incluidos dos nietos adolescentes creados cardenales.