Federico, hijo del duque Gozelón de la Baja Lorena, era canónigo de Lieja cuando su primo León IX lo nombró canciller y bibliotecario de la Iglesia romana. Participó en la embajada a Constantinopla en 1054, luego se hizo monje y más tarde abad de Montecassino, y fue elegido papa libremente cuando murió Víctor II en 1057. Las listas antiguas lo numeran como Esteban X.
Prosiguió la reforma, creando cardenales a San Pedro Damián y a Humberto y enviando a Hildebrando en misiones al norte de los Alpes. Se preparaba para reabrir las conversaciones con la Iglesia griega y para frenar a los normandos cuando murió en Florencia al cabo de ocho meses, pidiendo a los cardenales que esperaran el regreso de Hildebrando antes de elegir a su sucesor.