
Hildebrando, de humilde origen toscano, se educó en un monasterio del Aventino en Roma y se hizo monje benedictino. Como capellán de Gregorio VI y consejero de los papas desde León IX hasta Alejandro II, fue durante más de veinte años la figura principal de la reforma de la Iglesia. Fue aclamado papa por el clero y el pueblo en el funeral de Alejandro II en 1073 y tomó el nombre de Gregorio.
Combatió la simonía y el matrimonio del clero y prohibió la investidura laica, lo que lo enfrentó con el rey Enrique IV; la penitencia del rey en Canosa en enero de 1077 es una de las escenas más conocidas de la Edad Media. Enrique nombró después un antipapa y tomó Roma, y Gregorio murió en el exilio en Salerno, diciendo que había amado la justicia y odiado la iniquidad. Beatificado en 1584 y canonizado por Benedicto XIII en 1728, se le cuenta entre los más grandes papas.
La Iglesia lo honra como Santo. Leer su página en el diccionario de los santos.