
Ceferino sucedió a San Víctor hacia el año 198 y gobernó la Iglesia durante casi veinte años. Hombre sencillo, de dotes prácticas más que de erudición, se apoyó en su diácono Calixto, a quien puso al frente del cementerio de la Iglesia en la Vía Apia, la Catacumba de San Calixto.
Su tiempo se vio turbado por disputas sobre la doctrina de la Trinidad, a las que hizo frente manteniéndose fiel a la tradición de la Iglesia; recibió de nuevo al confesor Natalio, que se había unido a los herejes. Fue sepultado en una cámara sobre la Catacumba de San Calixto.
La Iglesia lo honra como Santo. Leer su página en el diccionario de los santos.