
Adriano era romano, elegido en 884 tras la muerte de Marino I. Muy poco se conserva escrito de él o de su pontificado, que duró poco más de un año.
Murió cerca de Módena en el verano de 885 mientras viajaba a una asamblea imperial convocada por Carlos el Gordo para resolver la sucesión del imperio, y fue sepultado en la abadía de Nonantola, donde ha sido venerado localmente desde entonces. El papa León XIII permitió al clero de Roma y de Módena celebrar su fiesta el 7 de septiembre.
La Iglesia lo honra como Santo. Leer su página en el diccionario de los santos.