
Rechazado en la Guardia Noble a causa de la epilepsia, estudió para el sacerdocio una vez superada la enfermedad y fue ordenado en 1819. Dirigió un orfanato romano, formó parte de una misión pontificia a Chile y fue arzobispo de Spoleto y obispo de Imola, muy querido por su caridad y su buen humor. Elegido en 1846, comenzó con una amnistía para los presos políticos, pero vivió las revoluciones de 1848 y, en 1870, la pérdida de Roma a manos del nuevo Reino de Italia.
Definió el dogma de la Inmaculada Concepción en 1854 y convocó el Concilio Vaticano I, que en 1870 definió la infalibilidad pontificia. Restableció la jerarquía católica en Inglaterra y Gales (1850) y en los Países Bajos (1853), y su pontificado de casi treinta y dos años es el más largo de la historia del papado. San Juan Pablo II lo beatificó el 3 de septiembre de 2000.
La Iglesia lo honra como Beato. Leer su página en el diccionario de los santos.