
Lucio fue elegido tras la muerte de san Cornelio en el exilio en 253. El Liber Pontificalis dice que era romano, hijo de Porfirio. Poco después de su elección también él fue desterrado, pero se le permitió volver a Roma al poco tiempo, para gran alegría de su pueblo.
San Cipriano le escribió para felicitarle por el doble honor de confesor y obispo. Como Cornelio, sostuvo que los lapsos debían ser readmitidos después de hacer penitencia. Murió el 5 de marzo de 254 (la historia posterior de que fue decapitado no es fiable), y su fiesta es el 4 de marzo.
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