
Félix, hijo de Castorio, fue un sacerdote del Samnio elegido en 526 por deseo del rey Teodorico después de que Juan I muriera en prisión. Utilizó su buena posición ante la corte goda en beneficio de la Iglesia. A veces se le numera como Félix III.
Transformó dos edificios antiguos del Foro Romano en la iglesia de los Santos Cosme y Damián, cuyo gran mosaico del ábside encargó y que aún se conserva. Envió a los obispos de la Galia meridional una serie de proposiciones sobre la gracia y el libre albedrío que fueron adoptadas por el Sínodo de Orange en 529. Cercano a la muerte, en 530 designó al archidiácono Bonifacio como su sucesor. Murió probablemente a finales de septiembre de 530.
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