
Hilario (también escrito Hilaro) era sardo y arcediano de Roma. Como legado del papa San León Magno en el llamado Latrocinio de Éfeso, en 449, defendió al obispo Flaviano de Constantinopla y tuvo que huir para salvar la vida. Sucedió a León en 461 y reinó poco más de seis años.
Continuó el firme gobierno de León, resolviendo las disputas entre los obispos de la Galia y de España mediante sínodos romanos; el sínodo de 465 es el sínodo romano más antiguo cuyas actas se conservan. En acción de gracias por haber escapado en Éfeso, construyó un oratorio dedicado a San Juan Evangelista en el baptisterio de Letrán, y fundó otras capillas, monasterios y bibliotecas en Roma. Es poco conocido fuera de las historias del papado primitivo.
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