
Celestino, hijo de Prisco, fue diácono de Roma bajo Inocencio I y amigo y corresponsal de San Agustín. Fue elegido sin oposición en 422 y guio a la Iglesia durante casi diez años en tiempos turbulentos, firme pero bondadoso en la defensa de las normas de la Iglesia.
Condenó la enseñanza de Nestorio, obispo de Constantinopla, sobre la Persona de Cristo, envió legados al Concilio de Éfeso y defendió la memoria de San Agustín después de su muerte. En Irlanda se le recuerda especialmente: en 431 envió a Paladio como obispo a los irlandeses que creían en Cristo, y la tradición sostiene que poco antes de su muerte confió a San Patricio su misión. Su fiesta es el 6 de abril.
La Iglesia lo honra como Santo. Leer su página en el diccionario de los santos.