
Marcelino, romano, fue elegido el 30 de junio de 296 y gobernó la Iglesia durante ocho años. En los años de paz hizo construir nuevas cámaras sepulcrales en la Catacumba de San Calixto. Luego llegó la gran persecución de Diocleciano, a partir de 303, que trajo mucha confusión a la Iglesia de Roma.
Murió en 304, muy probablemente de muerte natural. Más tarde circularon relatos de que había flaqueado bajo la persecución y que luego se arrepintió y fue martirizado; San Agustín rechazó las acusaciones, y la verdad ya no puede saberse. Su tumba en la Catacumba de Priscila fue venerada desde tiempos antiguos, y su fiesta es el 26 de abril.
La Iglesia lo honra como Santo. Leer su página en el diccionario de los santos.