
Víctor procedía del África romana, según el Liber Pontificalis, y guio a la Iglesia en un tiempo de relativa paz bajo los emperadores Cómodo y Septimio Severo. A petición de Marcia, una mujer de la corte imperial, entregó una lista de cristianos condenados a las minas de Cerdeña, y estos fueron liberados.
Se le recuerda por resolver la cuestión de la Pascua: celebró el primer sínodo romano conocido e insistió a las Iglesias de Asia para que celebraran la Pascua en domingo, amenazándolas con excluirlas de la comunión, hasta que San Ireneo lo exhortó a mantener la paz. También condenó la falsa doctrina de Teódoto. San Jerónimo lo llamó el primer escritor latino de la Iglesia.
La Iglesia lo honra como Santo. Leer su página en el diccionario de los santos.